Reseña:
“CIUDAD DE DIOS”
Dirección: Fernando Meirelles.
Codirección: Katia Lund.
País: Brasil.
Duración: 135 min.
Producción: Andrea Barata Ribeiro y Maurício Andrade Ramos.
Música: Antonio Pinto y Ed Côrtes.
Fotografía: César Charlone.
Montaje: Daniel Rezende.
Dirección artística: Tulé Peake.
Vestuario: Bia Salgado e Inés Salgado.
Año: 2002.
La película Ciudad de Dios del director Fernando Meirelles, es una buena interpretación del guión elaborado por Bráulio Mantovani, basado en la novela “Cidade de Deus” de Paolo Lins.
Esta logra captar el crecimiento y desarrollo del crimen organizado en un suburbio violento a las afueras de Río de Janeiro, así como afirma Cohete, narrador y protagonista principal de la historia: “en la favella de Cuidad de Dios, la autoridad no tiene poder, el poder esta en el dinero y el dinero en el narcotráfico”.
Así mismo cuenta a través de su vida: las peleas, los amores, la muerte de seres queridos y enemigos, que se entrecruzan y envuelven en el transcurso de la narración.
Sucesos que convertirán a este joven proveniente de un entorno criminal en uno de los fotógrafos con más éxito, gracias a su gran talento, que pese a las dificultades logra superarse.
Además se desenvuelve en la vida e historia del “Trío tierno” conformado por “Velludo”, “Cortador” y “Pato” (hermano de Cohete), los cuales terminan tomando rumbos diferentes (asesinado, entregado a la vida religiosa y vendiendo pescado, respectivamente) luego del atraco al motel.
Donde “Daditos” un niño a entrenar, esa misma noche, sacia su sed de matar, iniciando una nueva vida con la identidad de Ze Pequeño, quien mas adelante se convertirá en uno de los principales cabecillas del trafico de drogas.
En este filme encontramos una excelente manipulación del manejo de las locaciones: como las distintas calles, casas y estaciones del suburbio, y algunos lugares de Río de Janeiro que nos permiten adentrarnos y sentir la realidad encarnada en cada uno de los personajes.
Igualmente el vestuario se identifica con la situación socio-económica y cultural del ser humano oriundo de las favellas brasileras, caracterizado por los actores.
No obstante, también hay que reconocer el manejo impecable de las cámaras e iluminación en cada uno de los planos, que junto con la música incidental de fondo, logran hacer de esta película, una excelente creación cinematográfica.