febrero 02, 2007

¿Ciego el amor?


Con frecuencia pensamos que el amor es solo esa expresión pura e idealizada de afecto total, bueno, como no sentirnos atraídos, llenos de mariposas en el estomago y con el corazón a mil cada vez que vemos, escuchamos, sentimos o presentimos a la persona que nos gusta, sobre todo cuando esta a nuestro lado.

Ahora bien, que ocurre cuando no es quien debe ser. Cuando es alguien que no es aceptado por la sociedad, sencillamente ¿nos convertimos en rebeldes de amor? O resulta que en el medio en el que nos desenvolvemos, no se es aceptado a alguien “menos que uno”. Resultando otra nueva interrogante ¿Cómo podemos decir que una persona es “menos que uno”? ¿Bajo que criterios se juzga? Serán los modelos de belleza, estabilidad (refiriéndose a todo, hasta la economía), educación, cultura, estrato …

Lo importante de esta discusión que ha existido desde nuestros orígenes, no es tratar de juzgar a la sociedad en la que vivimos, aunque en parte tiene culpa de ello. Sino reconocer que no es que sea ciego el amor, solo que no lo ve con los mismos ojos del corazón.

Y aunque parezca una de las cosas más absurdas e incoherentes, escritas en mi pensamiento, la verdad es que luego de reflexionar sobre la vida, el amor y otras locuras en una madrugada abrazada por el insomnio y el exceso de amor, se llega a pensar que no siempre nuestro corazón, no se fija en lo que convencionalmente deberíamos fijarnos, o más sencillo, siempre nos gusta el equivocado.

¿Por qué rayos no nos puede gustar el adecuado, perfecto e ideal? La verdad es que a esta pregunta no hay respuesta, por más que avance la tecnología y la ciencia, siempre los sentimientos van a estar en la incógnita de nuestro ser. Por más que tratemos de tapar el sol con un dedo.

Una vez en una galleta; ley de Pascal que: “hay razones del corazón que la razón no entiende” sencillamente porque somos humanos, débiles, llenos de defectos y vicios. Por más que tratemos de engañarnos a nosotros mismos, quienes somos para gobernar el corazón, las emociones y los sentimientos.

Será posible que algún día lleguemos a controlar hasta donde amar. Controlar todas las sensaciones químicas, físicas y psicologías que ocurren en nuestro cuerpo al ver a la persona que en realidad nos gusta. O simplemente dejaremos que el mundo exterior gobierne nuestros pensamientos y gustos por querer encajar en una sociedad demarcada por lo bello y lo feo, lo bueno y lo malo, lo útil y lo mantenido.

Pensemos un poco, y recuerden “amar no es depender” (Walter Rizo) pero igual el amor no es ciego, solo que no ve con los mismos ojos que la razón. Ahora la decisión esta en nuestras manos, ¿Estabilidad o amar? ¿Estereotipo adecuado por convención o el que en realidad toco nuestro corazón?